Se sostiene en un sistema con normas claras —paleta, tipografías, jerarquías, contraste y composición— y en su aplicación consistente en web, redes, impresos, señalética y punto de venta.
Mi auditoría evalúa esa integridad del sistema y define correcciones y estándares para preservar reconocimiento, legibilidad y valor de marca.
Es una revisión técnica y creativa de tu identidad visual y su implementación real. Evaluamos coherencia, legibilidad, contraste, jerarquías tipográficas, uso del color, consistencia de componentes y alineación con tu manual de identidad corporativa/brandbook (si existe). El objetivo es corregir inconsistencias, reforzar lo que ya funciona y documentar lo que falta para que cualquier equipo o proveedor aplique la marca sin dudas.
Para auditar con sentido, primero entendemos tu perfil y tus necesidades de comunicación: ponemos el proyecto en contexto y analizamos todos los componentes del caso antes de proponer mejoras.
Diagnóstico y plan de acción
Mapa de debilidades y fortalezas, lista de quick wins y roadmap por fases: lo crítico ahora, lo evolutivo a continuación.
Un diagnóstico claro del estado actual: qué funciona, qué no y por qué (logo, color, tipografía, jerarquías, composición, aplicación por canal).
Identificación de incoherencias, usos incorrectos y puntos críticos que erosionan reconocimiento y percepción de calidad.
Visión comparada con tu sector para entender códigos visuales, riesgos de confusión y oportunidades reales de diferenciación.
Plan de acción por fases: quick wins vs. mejoras estructurales, con impacto esperado y esfuerzo estimado para decidir con criterio.
Un lenguaje común para dirección, marketing, diseño y proveedores: todos entienden qué se espera de la identidad y cómo evaluarla.
Definición de qué debe documentarse (o actualizarse) en el manual de identidad/guía de estilo para sostener la coherencia en el tiempo.
Evita rediseños reactivos: la auditoría indica dónde conviene ajustar, dónde mantener y dónde escalar, reduciendo incertidumbre y gasto innecesario.
Línea de base (“antes”) y criterios de evaluación (“después”) para comprobar el efecto de los cambios que decidas implementar.
Duración orientativa: 2–4 semanas según volumen de piezas.
Fases con precio cerrado: inventario → análisis → diagnóstico/plan. 2 rondas de revisiones incluidas para ajustes que puedan surgir en el feedback con el equipo.
Cuéntame tu objetivo y preparo un presupuesto cerrado.